miércoles, 2 de junio de 2010

Ritual

Este es el video de el ritual que se hace al consumir peyote.

Efectos y Riesgos

Los efectos de las plantas y hongos alucinógenos (y de todas las drogas, tanto legales como ilegales) dependen de la interrelación de los siguientes factores :

las características de la sustancia y la forma en que la consumas
tus características personales: personalidad, peso, edad, estado de salud y de ánimo, así como tu experiencia pasada como consumidor de la droga en cuestión
las circunstancias en las cuales consumís la droga: (compañía, lugar, legalidad)
Podés encontrar mayor información en el “Modelo Interactivo”

Como su nombre lo indica, las plantas y hongos alucinógenos generan alucinaciones, por lo cual sus efectos pueden ser , en cierta forma, comparables a los del LSD, aunque con algunas características diferenciales.

Los efectos dependerán – además de todos los factores ya mencionados para las otras drogas- de la potencia de las plantas u hongos consumidos, así como de su forma de preparación.

Éstas sustancias provocan en general sensaciones de euforia, hilaridad y signos fisiológicos como el aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y del tamaño de la pupila ocular. Los efectos aparecen en forma más temprana que los del LSD, alrededor de media hora después de haberlas consumido, y tienen una duración menor: de 4 a 9 horas.

Cuando se consumen dosis bajas predominan la euforia y las sensaciones de despersonalización. Dosis mas altas dan lugar a distorsiones perceptivas, seudo alucinaciones y alucinaciones de color y movimiento.

Los episodios de consumo de algunas de estas drogas como el Floripón están caracterizados por la posterior amnesia. El consumidor no recuerda nada del episodio vivido.

En general estas sustancias son consumidas con muy poca frecuencia, ya que la sensibilidad total y “normal” se recupera recién luego de varios días de haber consumido estas drogas.

Estas plantas y hongos no generan dependencia física. Ma si una dependencia Psicológica.

De lo que se debió hablar al principio.

¿Qué son las Plantas y Hongos Alucinógenos?
Las plantas y hongos alucinógenos son aquellas cuyos principios activos tienen la propiedad de distorsionar la percepción, produciendo alucinaciones (de ahí la denominación de “alucinógenos”).

Una enorme variedad de plantas y hongos alucinógenos ha venido siendo utilizada por diferentes tribus y civilizaciones desde tiempos ancestrales. Muchas de ellas siguen siendo utilizadas en las actualidad por los sucesores de estas culturas como un medio de adivinación visionaria y un medio para acceder al mundo espiritual de los Dioses. Entre estas plantas encontramos a la Amanita Muscaria, el Peyote, la Ayahuasca, y a la Datura Brugmancia (Floripón), entre muchísimas otras.

La Amanita Muscaria es un hongo que crece en Siberia y el noreste de Asia. Fue utilizado con fines rituales curativos por los shamanes de estas regiones. La fuente de sus propiedades alucinógenas es el “muscimole” un compuesto químico cuya concentración aumenta con el secado del hongo.

Los hongos psicoactivos de la familia de los psilocibes contienen la sustancia alucinógena llamada psilocibina. Estos y otros hongos eran alucinógenos sagrados entre los Aztecas de México en la época de la invasión española alrededor del año 1500. Los hongos psilocibes pueden ser comidos al natural o consumidos en forma de té. Pueden ser también ingeridos luego de un proceso de secado. El hongo Cogumelo pertenece a esta familia. Es conocido también como “hongo de la bosta”.

Distinguir los hongos alucinógenos de aquellos que son venenosos es una tarea que puede llegar a ser muy compleja. Ella puede requerir una consulta en textos botánicos e incluso un cierto conocimiento en taxonomía de los hongos.

¿Cómo se consumen?
Como ya dijimos, todas estas plantas y hongos alucinógenos se consumen por vía oral, ya sea a través de la ingestión de infusiones hechas con las raíces o flores de las plantas o a través de la ingestión de los hongos secos, al natural o en forma de te.

Los Hongos Silvestres

Durante muchísimos años los hongos estuvieron incluidos en el reino vegetal, porque teniendo lugar el desarrollo de estas formaciones en el suelo, se suponía que debían pertenecer a ese grupo de los seres vivos. Pero la gran diferencia entre los hongos y las plantas es que los primeros carecen de clorofila, y no tienen la posibilidad de elaborar su alimento. Y por ello reciben el nombre de Heterótrofos, que significa que no pueden elaborar por si mismos sus propios nutrientes y dependen de algún sustrato orgánico para su alimentación. “Las plantas verdes -señala Joaquín Gómez Cano, en su obra titulada Las setas-, gracias a la acción de la luz sobre la clorofila, pueden transformar el agua y las sales minerales que absorben del suelo, y el anhídrido carbónico del aire, en la materia orgánica (glucosa) que requieren para todas sus funciones biológicas. Se fabrican ellas mismas, pues, su propio alimento. Por ello se dice que son autótrofos”.

Pasado el tiempo, los hongos fueron clasificados en un reino aparte, el de los fungi, de los cuales existen -según aseveran los micólogos, nombre que llevan los especialistas en esta rama de la ciencia- aproximadamente cien mil especies diferentes. El nombre latino de los hongos es fungus (el plural es fungi), mientras que en idioma griego su denominación es mykes. Micología es la designación de la disciplina científica que estudia a los hongos, y el vocablo micofagia se refiere al hecho -bastante deleitable, por cierto- de alimentarse con hongos, ya se trate de especies silvestres o cultivadas.

LOS HONGOS Y SU RELACIÓN CON EL BOSQUE

Eso que vemos sobresalir entre las agujas secas de los pinos que tapizan el suelo de los bosques templados, es sólo una parte del hongo, su cuerpo reproductor. La mayor parte del mismo se distribuye por debajo del suelo y la hojarasca formando una masa algodonosa blanca que recibe el nombre de micelio. Estas masas pueden formar de uno a varios cuerpos fructíferos o partes reproductoras.

Curiosamente, elAmanita muscaria, uno de los hongos más conocidos, tanto que incluso es muy común verlo ilustrado en los “cuentos de hadas”, es un hongo micorrícico y no solamente eso, sino que está catalogado dentro del grupo de los hongos venenosos y, según el doctor Gastón Guzmán: “... es una de las especies más citadas por los escritores populares, debido a que llama mucho la atención por el color (rojo) del sombrero. Tiene fama de ser muy venenoso, sin embargo, su toxicidad no es grave ya que el ingerirlo provoca únicamente vómitos y diarreas, trastornos nerviosos y alucinaciones; la persona así intoxicada se recupera en pocas horas. Este hongo es muy común en los bosques de pinos en donde crece sobre el mantillo... cuando es joven presenta una forma globosa debido a que está rodeado por una cubierta amarilla (volva), la cual queda a manera de una base bulbosa escamosa en la base del pie y como escamas sobre la superficie del sombrero.”

Cuando estábamos buscando a los especialistas en hongos, llegamos al Herbario de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México y allí -en su recinto- nos encontramos con un letrero que rezaba: “LOS HONGOS SON UN REINO APARTE” y si eso dicen los biólogos especialistas, ¿qué podemos decir nosotros, los legos en la materia?

Hongos Comestibles




La micofagia, esto es la costumbre de alimentarse de hongos, se practica en todo el mundo desde la más remota antigüedad. De hecho, una especie, laAmanita cesarea, era —como su nombre lo indica— predilección de los césares romanos. Como ya vimos, en el México antiguo a los hongos se les conocía con el nombre genérico denanácatl, que significa carne. La asociación no es lejana ni gratuita, pues todos sabemos que los hongos —al cocinarse— huelen a carne y que la consistencia de algunos de ellos es también similar. Y por cierto que los hongos son tan sabrosos, tan delicadamente exquisitos, que en México la tradición de comerlos ha pasado de generación en generación desde hace muchas centurias.

Un ejemplo de esta tradición es el hongo que crece sobre el árbol conocido como cazahuate (Ipomea sp), que según algunos de sus adictos consumidores tiene la consistencia y el sabor de la carne de pollo. Otro ejemplo claro de nuestro gusto por los hongos es el huitlacoche o cuitlacoche (Ustilago maeydis o Ustilago zeas), un hongo parásito del maíz que es consumido en múltiples platillos.

Son realmente muchas las especies de hongos que en México se consumen como alimento, y es en la época de las lluvias cuando podemos ver su enorme diversidad, su gran colorido y su multiplicidad de formas en los mercados populares. Pípilas, mazorquitas o pancitas, clavitos o corralitos, hombrecitos, patas de pájaro, cornetas, palomas, señoritas, negritos, enchilados, lenguas de gato, gachupincitos, son algunos de los muchos nombres con que el pueblo ha bautizado a los hongos comestibles mexicanos.

Se dice entre la gente de pueblo que conoce bien y sabe como recolectar estos hongos que, según cuenta la tradición, son más sabrosos cuando se cortan con la luna tierna, en cuarto creciente.

Hongos. Un mundo aparte

Por: Luis F. Cariño
Estaba en el onírico mercado de Taxco cuando descubrí entre los innumerables puestos de “marchantas” unos enormes y azules hongos que llamaron mi atención. Eran los hongos que los botánicos especialistas -los micólogos- llamanLactarius indigo. El azul añil que tienen cuando están frescos, cambia por desgracia al gris conforme se van secando, pero no por eso dejan de ser menos bellos. Compré algunos y me los llevé a mi casa para hacer una acuarela de hongos azules, investigar generalidades micológicas y escribirles a ustedes este pequeño artículo.

Un micólogo, tratando de poner en aprietos a un indígena sabio y viejo, le preguntó silos hongos eran plantas o animales, a lo que el sabio indígena le respondió: “Los hongos son hongos”. Y tenía razón. La maliciosa pregunta del micólogo fue respondida con toda exactitud; los hongos no son plantas ni animales y forman por sí mismos un grupo aparte que es, por demás, maravilloso y apasionante.

Los hongos poseen el don de la ubicuidad; los podemos encontrar en todas partes. Algunos de ellos también poseen el don de la casi invisibilidad pues son microscópicos (mohos), aunque los mejor conocidos son macroscópicos, siendo además estéticamente muy conspicuos.

Desde un punto de vista netamente pragmático, los hongos también son importantes, ya que muchos de ellos son comestibles; otros son plagas y enfermedades que atacan plantas y animales —el hombre incluido—; algunos más son utilizados como medicamentos; otros poseen propiedades alucinógenas, y los hay que son venenosos.

Así pues, tenemos por ejemplo que en el campo gastronómico, los hongos pueden ser desde las verdes delicias culinarias que hacen de los sápidos y olorosos quesos Roquefort de Francia y Cabrales de España los más apreciados del mundo, hasta el sabrosísimo relleno de las mexicanísimas quesadillas.

Mención aparte merecen los hongos alucinantes como los famosos hongos de Huautla, en Oaxaca, poderosos psicotrópicos que son consumidos con carácter religioso por los shamanes de la zona mazateca como la mundialmente célebre María Sabina recientemente desaparecida. Los antiguos mexicanos llamaban a los hongos alucinógenosTeonanácatl(de Teos, dios en náhuatl, y nanácatl, hongo) y eran, por lo tanto, hongos divinos.

No debemos olvidarnos de los hongos medicinales. Aquí podemos destacar que los antiguos mexicanos sabían que el moho verde que crecía sobre las tortillas húmedas, tenía propiedades curativas sobre las heridas: no les permitía infectarse. Este saber empírico aunque finalmente terapéutico, es una muestra más del gran conocimiento que tenían de la naturaleza nuestros antepasados. Este moho verde de las tortillas es el hongo conocido científicamente como Penicillum sp., y de él obtuvo la penicilina el microbiólogo Fleming, mérito que le valió el premio Nobel de medicina.

Pero así como hay hongos medicinales, también los hay causantes de enfermedades como el “pie de atleta” y la terrible histoplasmosis.

Por último, hablaremos de los hongos más temidos, los hongos venenosos, que en el México antiguo eran llamadosmiocaninanácatl. El grado de toxicidad de los hongos varía y existen algunos que solamente causan desde leves a medianos trastornos gastrointestinales media hora después de ingeridos, y otros que provocan la muerte al destruir el tejido hepático o renal 8 o 12 horas después de haber sido consumidos. Así, tenemos que los hongos alcanzan toda una gama de características que no han pasado ni pasarán desapercibidas. Dicho sea de paso, los hongos nos ayudan a bien comer, a bien vivir o a bien morir.